Tal día como hoy, un 8 de enero, a estas horas, aún estaba yo en la comisaría declarando, en lo que sería el primer paso hacia mi nueva vida. Una vida en libertad de la que soy protagonista.
Tal vez los Reyes Magos ese año me trajeron el ultimátum que necesitaba, junto al coraje para dar el paso definitivo y cambiar de vida.
Tal vez era algo que llevaba años gestándose y esperando en momento adecuado.
Tal vez fuera la conjunción de estrellas... no sé, cada quien lo atribuye a lo que cree.
Yo sólo sé que en ese momento de miedo, nervios, dudas y confusión, de algún lugar inesperado, me llegó el apoyo que necesitaba para dar el paso. Y hoy solo puedo dar gracias a Dios, a la vida, y a todas las personas que me ayudaron en el camino.
Algo que me motivó en ese largo proceso, fue pensar que, todo eso por lo que pasé, tenía sentido si después yo también apoyaba a quienes deseaban ser dueñas de sus vidas, como yo lo hice.
Y aquí estoy yo, cuatro años después, luchando aún con mis miedos, pero acompañando a otras mujeres en sus procesos de autonomía y coherencia vital.
Es mi forma de dar gracias a la vida por el tiempo extra concedido.
Si esta historia te resuena, y quieres caminar acompañada, bienvenida, juntas haremos mucho más llevadero el camino.
Muy motivador. Hacernos de espejo para que muchas otras personas puedan salir d una situación personal dolorosa. Gracias
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